Cuando la pasión se acaba, cuando el fuego no quema cuando el hielo no hiela, cuando la vida deja de existir, ¿qué hacer entonces?
Seguir con la monotonia de la vida, buscando la perfección, respetar los modales, luchar por ese hueco por la sociedad. Respertar las leyes, vivir conforme las normas, construir tu moral en base del pensamiento ajeno. Educar, aprender, enseñar en la ignorancia. Crear ejercitos de inteligencias programadas. No somos más que eso, inteligencias programas, marionetas adiestradas en manos de ''los grandes''.
Ya desde niños nos enseñan a diferenciar entre el ''bien'' y el ''mal'', nos compran, nos premian, juguetes, golosinas, regalos, solo para adaptar nuestro comportamiento al suyo, educándonos para cubrir sus necesidades.
''Trabajaré durante mi juventud duramente para disfrutar de mi vejez tranquilamente'' dijo el dolorido obrero antes de morir, antes de de ser sustituido por otro títere.
Textos de mi mágico mundo.
martes, 28 de mayo de 2013
viernes, 19 de abril de 2013
Is safe to sleep alone.
Duerme pequeño, descansa, tu ángel oscuro ya esta aquí, ya despega sus negras alas, te arropa con la suavidad de sus plumas, duerme, descansa. La soledad te protege y la realidad no te atormenta, tan solo estamos tu y yo, cierra los ojos, olvídate de todo, sueña...
¡El amanecer ya llega! Se va la luna llena...Abres los ojos, miras a ese extraño ser, te asustas pero sonríes, su belleza te asombra y te distraen de sus grandes alas, te sonríe, se acerca y te besa ya no eres nadie, no sientes nada, no puedes ver, no sabes que hay a tu alrededor, no sientes tu corazón latir, nada, silencio...
Duerme pequeño, tu ángel te cuida por la eternidad.
¡El amanecer ya llega! Se va la luna llena...Abres los ojos, miras a ese extraño ser, te asustas pero sonríes, su belleza te asombra y te distraen de sus grandes alas, te sonríe, se acerca y te besa ya no eres nadie, no sientes nada, no puedes ver, no sabes que hay a tu alrededor, no sientes tu corazón latir, nada, silencio...
Duerme pequeño, tu ángel te cuida por la eternidad.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Carta de Papa Noel.
Hoy, navegando por internet encontré una carta que le ha escrito Papa Noel a todos aquellos chicos que no encuentran su regalo bajo en árbol...
Queridos chicos:
Sí, claro que leí las cartas que me enviaron y me sé de memoria la lista de los juguetes que me pidieron.
Una lista tan larga como el cuello de la jirafa y tan gorda como el lomo del rinoceronte.
Pero, como todos los años, los juguetes se me terminaron antes de que yo finalizara mi recorrido.
No, Pablito, no hagas pucheros ni te pongas tan triste. Y tú tampoco, Pedro, ni tú, Mariana.
Está mal que digan que soy injusto porque al chico de la casa grande le dejé una bicicleta, un rifle y una pelota, y a ustedes nada. Está muy mal que se enojen conmigo.
Porque para ustedes, que no encontraron juguetes al pie del arbolito, ni junto a la zapatilla, cansada de tanto correr por las tardes azules, tengo algo mejor, mucho mejor.
Carlitos: desde tu camita del hospital me pediste un triciclo. Pero tres ruedas son pocas para correr, como quieres, a la velocidad del "Jet", y tanto dale que dale con los pedales terminaría por cansarte mucho. Pero...cierra los ojos, para ti tengo un pájaro grande, con suaves alas amarillas, ¿lo ves? sí que lo ves; pueden treparte a él y viajar adonde quieras, raudo como el viento, cuantas veces lo desees. Te bastará sólo con cerrar los ojos y pensar en él...
Para ti, Mariana, en vez de la muñeca con el gran moño celeste en los rizos dorados, te dejé hace tres meses (porque yo reparto algunos regalos por adelantado) una hermanita, que es una maravilla: llora, come, mueve las piernas y los bracitos, te mira, ¡te conoce! Y será cada día más grande. Podrás jugar con ella y enseñarle cantos que repetirá con su vocecita... Las otras muñecas, Mariana, se quedan siempre chiquitas y nunca aprenden ningún canto.
A ti Juancho, a ti Eugenio, y a ustedes Martín, Andrés, Jorgito, Mario, les mandé mi regalo por el correo del viento. Mariposas de verano, amarillas, anaranjadas, moteadas de negro, de turquesa, de guinda. ¡Si ya los veo correr tras ellas por los baldíos, y por el descampado que hay junto a las vías del ferrocarril, rápidos y sonrientes, mientras barajan rebanadas de sol! Y llené las acequias con mojarritas ligeras, para que las pesquen con la caña improvisada, con las manos nerviosas y las vean nadar, saltar y dibujar remolinos inverosímiles en la lata de conserva. Y los quiero mucho.
Sí que los quiero mucho. Aunque no les haya dejado juguetes, son mis predilectos. Por eso deseo enseñarles algunas cosas importantes: el hilván de la lluvia cosiendo los charcos en las veredas rotas; el concierto de grillos tratando de hacer sonreír al calor cuando se enoja; la humilde enredadera de "dama de la noche" abriendo sus paragüitas blancos cuando llega la primera sombra...
Ya sé, Francisco, que todo esto no te quita el hambre ni hace más grande tu escaso pedazo de pan. Ya sé que esto no tapa el agujero de tu zapato ni te calienta la espalda en el invierno.
Pero te convencerá de que el mundo no es un redondel gris que se transita con un poco de dolor y un poco de fatiga, sino una caja de sorpresas donde cada uno puede encontrar algo que inaugure una sonrisa, que encienda una esperanza, que alimente una emoción.
Ahora eres pequeño y te importa más un helado que un pedazo de cielo recortado entre los edificios.
Pero has de saber que cada helado que no comes, que cada juguete que no tienes, te irán dando una fuerza de lucha que debes aprovechar en tu beneficio.
Hay que aprender la a, la o, la u. Hay que mirar en todas las direcciones para conocer bien a la gente, y también hay que mirar en dirección a uno mismo para conocerse y para amarse sin tenerse lástima. Porque si te tienes lástima esperarás que otros hagan por ti lo que tú tienes que hacer por ti.
Hay que luchar. Sí, Francisco. Sí, Juancho. Sí, Carlitos. Tu primera misión de cada día debe ser sonreír. Sonreírle a tu sábana raída y al remiendo de tu pantalón y decirles "Estudiaré mucho, trabajaré mucho y entonces los relevaré por una sábana nueva y un pantalón sin remiendo, para que ustedes, que sin rezongar, viejitos y cansados, me prestan sus servicios hasta el fin, se tomen vacaciones".
Sí, sonreírle a mamá, que a veces no se da cuenta de tu pena o de tu alegría porque está muy preocupada (los mayores siempre tienen que resolver serios problemas y eso los hace parecer un poco agrios en ocasiones).
Y acuérdate siempre de los grillos y las mariposas, de las ranas en los charcos y las mojarritas. Acuérdate siempre. También cuando seas grande. Un hombre que una vez al día remonta los ojos al cielo como un barrilete esperanzado, es un hombre que, además de llevar cuentas y números pegados en la frente y en los puños de la camisa, lleva mariposas colgando del corazón.
Quiero que seas uno de esos hombres. Un hombre bueno, un hombre que ama.
Entonces..., podré pedirte un favor: que seas mi ayudante. Porque yo estoy viejo y cansado de tanto y tanto andar por el tiempo, y necesito hombres buenos que me ayuden a repartir juguetes en los hospitales, en las casitas pobres, en los asilos.
Ah, sí, Juancho, qué alegría me darás, y cuántas, cuántas sonrisas felices encenderemos entonces...
Sí, Juancho, Daniel, Felipe, Eugenio, Ariel... con ayudantes como ustedes, ningún chico se quedará sin su juguete. Estoy seguro.
Por eso, Francisco, si tu mamá llora este año (como lloró el año pasado) porque no encuentras tu juguete junto al zapato gastado, dale un beso, sonríele y dile:
-No llores, mamá... no creas que Papá Noel no me quiere. Al contrario, me ha regalado el baldío, las luciérnagas, los charcos con ranas, una orquesta de grillos, y además... me nombró su ayudante. Una demostración de que me quiere muchísimo. Y así, cuando yo sea grande, ninguna mamá tendrá que llorar porque su hijo se quedó sin juguetes en Nochebuena...
Queridos chicos:
Sí, claro que leí las cartas que me enviaron y me sé de memoria la lista de los juguetes que me pidieron.
Una lista tan larga como el cuello de la jirafa y tan gorda como el lomo del rinoceronte.
Pero, como todos los años, los juguetes se me terminaron antes de que yo finalizara mi recorrido.
No, Pablito, no hagas pucheros ni te pongas tan triste. Y tú tampoco, Pedro, ni tú, Mariana.
Está mal que digan que soy injusto porque al chico de la casa grande le dejé una bicicleta, un rifle y una pelota, y a ustedes nada. Está muy mal que se enojen conmigo.
Porque para ustedes, que no encontraron juguetes al pie del arbolito, ni junto a la zapatilla, cansada de tanto correr por las tardes azules, tengo algo mejor, mucho mejor.
Carlitos: desde tu camita del hospital me pediste un triciclo. Pero tres ruedas son pocas para correr, como quieres, a la velocidad del "Jet", y tanto dale que dale con los pedales terminaría por cansarte mucho. Pero...cierra los ojos, para ti tengo un pájaro grande, con suaves alas amarillas, ¿lo ves? sí que lo ves; pueden treparte a él y viajar adonde quieras, raudo como el viento, cuantas veces lo desees. Te bastará sólo con cerrar los ojos y pensar en él...
Para ti, Mariana, en vez de la muñeca con el gran moño celeste en los rizos dorados, te dejé hace tres meses (porque yo reparto algunos regalos por adelantado) una hermanita, que es una maravilla: llora, come, mueve las piernas y los bracitos, te mira, ¡te conoce! Y será cada día más grande. Podrás jugar con ella y enseñarle cantos que repetirá con su vocecita... Las otras muñecas, Mariana, se quedan siempre chiquitas y nunca aprenden ningún canto.
A ti Juancho, a ti Eugenio, y a ustedes Martín, Andrés, Jorgito, Mario, les mandé mi regalo por el correo del viento. Mariposas de verano, amarillas, anaranjadas, moteadas de negro, de turquesa, de guinda. ¡Si ya los veo correr tras ellas por los baldíos, y por el descampado que hay junto a las vías del ferrocarril, rápidos y sonrientes, mientras barajan rebanadas de sol! Y llené las acequias con mojarritas ligeras, para que las pesquen con la caña improvisada, con las manos nerviosas y las vean nadar, saltar y dibujar remolinos inverosímiles en la lata de conserva. Y los quiero mucho.
Sí que los quiero mucho. Aunque no les haya dejado juguetes, son mis predilectos. Por eso deseo enseñarles algunas cosas importantes: el hilván de la lluvia cosiendo los charcos en las veredas rotas; el concierto de grillos tratando de hacer sonreír al calor cuando se enoja; la humilde enredadera de "dama de la noche" abriendo sus paragüitas blancos cuando llega la primera sombra...
Ya sé, Francisco, que todo esto no te quita el hambre ni hace más grande tu escaso pedazo de pan. Ya sé que esto no tapa el agujero de tu zapato ni te calienta la espalda en el invierno.
Pero te convencerá de que el mundo no es un redondel gris que se transita con un poco de dolor y un poco de fatiga, sino una caja de sorpresas donde cada uno puede encontrar algo que inaugure una sonrisa, que encienda una esperanza, que alimente una emoción.
Ahora eres pequeño y te importa más un helado que un pedazo de cielo recortado entre los edificios.
Pero has de saber que cada helado que no comes, que cada juguete que no tienes, te irán dando una fuerza de lucha que debes aprovechar en tu beneficio.
Hay que aprender la a, la o, la u. Hay que mirar en todas las direcciones para conocer bien a la gente, y también hay que mirar en dirección a uno mismo para conocerse y para amarse sin tenerse lástima. Porque si te tienes lástima esperarás que otros hagan por ti lo que tú tienes que hacer por ti.
Hay que luchar. Sí, Francisco. Sí, Juancho. Sí, Carlitos. Tu primera misión de cada día debe ser sonreír. Sonreírle a tu sábana raída y al remiendo de tu pantalón y decirles "Estudiaré mucho, trabajaré mucho y entonces los relevaré por una sábana nueva y un pantalón sin remiendo, para que ustedes, que sin rezongar, viejitos y cansados, me prestan sus servicios hasta el fin, se tomen vacaciones".
Sí, sonreírle a mamá, que a veces no se da cuenta de tu pena o de tu alegría porque está muy preocupada (los mayores siempre tienen que resolver serios problemas y eso los hace parecer un poco agrios en ocasiones).
Y acuérdate siempre de los grillos y las mariposas, de las ranas en los charcos y las mojarritas. Acuérdate siempre. También cuando seas grande. Un hombre que una vez al día remonta los ojos al cielo como un barrilete esperanzado, es un hombre que, además de llevar cuentas y números pegados en la frente y en los puños de la camisa, lleva mariposas colgando del corazón.
Quiero que seas uno de esos hombres. Un hombre bueno, un hombre que ama.
Entonces..., podré pedirte un favor: que seas mi ayudante. Porque yo estoy viejo y cansado de tanto y tanto andar por el tiempo, y necesito hombres buenos que me ayuden a repartir juguetes en los hospitales, en las casitas pobres, en los asilos.
Ah, sí, Juancho, qué alegría me darás, y cuántas, cuántas sonrisas felices encenderemos entonces...
Sí, Juancho, Daniel, Felipe, Eugenio, Ariel... con ayudantes como ustedes, ningún chico se quedará sin su juguete. Estoy seguro.
Por eso, Francisco, si tu mamá llora este año (como lloró el año pasado) porque no encuentras tu juguete junto al zapato gastado, dale un beso, sonríele y dile:
-No llores, mamá... no creas que Papá Noel no me quiere. Al contrario, me ha regalado el baldío, las luciérnagas, los charcos con ranas, una orquesta de grillos, y además... me nombró su ayudante. Una demostración de que me quiere muchísimo. Y así, cuando yo sea grande, ninguna mamá tendrá que llorar porque su hijo se quedó sin juguetes en Nochebuena...
martes, 6 de noviembre de 2012
La ansiedad me ahoga...
Noto la atmósfera pesada como si fuera a llover, la presión se aumenta por
las indecisiones. Solo sé mirar a la ventana con la esperanza de que el
cielo se aclare y poder disfrutar lo poco que queda. No me salen las
palabras ni tampoco me salen ganas para hacer nada, no puedo hacer lo que
me gusta porque mi cabeza no piensa en otra cosa que no sea llenarse de
problemas y decisiones que nunca puedo... Ya no sé si el mundo quiere
hacerme sufrir o si yo soy demasiado dura conmigo misma y no aprovecho el
tiempo para disfrutar, creo que es la segunda opción ...
No te vayas, que la tormenta pase, pero entre tus brazos.
Lluvia. La que me despierta, la que me despeja, la
que me dice cuándo parar. Tan nostálgica y poética que nos permite evadirnos de
la realidad, aunque ésta siga estando presente, clavándonos astillas en los
ojos. Aquí me tienes, esperando a que decidas, a que me digas qué es lo que
debo hacer para evitar perderte. Yo no quiero, de ti ya no sé nada.
domingo, 28 de octubre de 2012
Se acabo.
Volví a confiar en el amor y me volvió a dar la espalda, volví a darlo todo a cambio de soledad, de mas y mas soledad, ¿por qué siempre me pasa esto? ¿Por que siempre tengo que ser yo la que se pase los días llorando por los demás sin importar a nadie? Me cansé de ser así, me cansé de ser la niña buena, quiero cambiar, quiero ser la linda rosa con frías espinas, no quiero seguir siendo el marchito lirio, ayúdame, ¿qué tengo que hacer? me cansé y estoy perdida, no se que debo hacer, indícame tu extraño desconocido, tu, que me aprecias mas que cualquiera de esos que dicen ser mis amigos, dime que debo hacer, que camino debo tomar...
martes, 9 de octubre de 2012
Everybody's Fool.
Y ahora es cuando yo me pregunto, ¿qué hago aquí? ¿vale la pena seguir? me he quedado sin familia y nunca tuve amigos...me di cuenta que nunca se puede confiar en nadie, que confiar sirve para que te traicionen amar para que te dañen, querer para que te odien, abrazar para que te aparten, que nunca puedes ir con buenas intenciones hacia nadie, que todo es hipocresía y mentiras, todo felicidad hasta que por las buenas o las malas te toca abrir los ojos y darte cuenta de que estas sola, sola ante el mundo, entonces empiezas a temblar es un reto muy grande, pues ahora te toca sonreír a pesar de que todo lo que creías que era para siempre acabo, que todo fue una mentira, que esa familia nunca existió que ese grupo de ''amigas'' se desvaneció, que nunca fui y nunca seré nadie que todos esos ''Ester, confía en mi, siempre que me necesites sube, estaré ahí'' todos y cada uno de ellos eran mentira, nada mas que mentiras, ahora te necesito, ahora os necesito pero no estáis...me abandonasteis como a un perro rabioso sin valor alguno.
No voy a preguntar el porque pues no quiero oír mas falsas verdades, no quiero oír vuestras excusas baratas que solo servirán para hacerme sentir culpable. No se que es lo que hice mal, pero no soy mala persona, lo se, no hice nada malo, y mucho menos a vosotras, así que no puedo comprender por que me apartáis...pero es vuestra decisión, al fin y al cabo...
No voy a preguntar el porque pues no quiero oír mas falsas verdades, no quiero oír vuestras excusas baratas que solo servirán para hacerme sentir culpable. No se que es lo que hice mal, pero no soy mala persona, lo se, no hice nada malo, y mucho menos a vosotras, así que no puedo comprender por que me apartáis...pero es vuestra decisión, al fin y al cabo...
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