Noto la atmósfera pesada como si fuera a llover, la presión se aumenta por
las indecisiones. Solo sé mirar a la ventana con la esperanza de que el
cielo se aclare y poder disfrutar lo poco que queda. No me salen las
palabras ni tampoco me salen ganas para hacer nada, no puedo hacer lo que
me gusta porque mi cabeza no piensa en otra cosa que no sea llenarse de
problemas y decisiones que nunca puedo... Ya no sé si el mundo quiere
hacerme sufrir o si yo soy demasiado dura conmigo misma y no aprovecho el
tiempo para disfrutar, creo que es la segunda opción ...
martes, 6 de noviembre de 2012
No te vayas, que la tormenta pase, pero entre tus brazos.
Lluvia. La que me despierta, la que me despeja, la
que me dice cuándo parar. Tan nostálgica y poética que nos permite evadirnos de
la realidad, aunque ésta siga estando presente, clavándonos astillas en los
ojos. Aquí me tienes, esperando a que decidas, a que me digas qué es lo que
debo hacer para evitar perderte. Yo no quiero, de ti ya no sé nada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)