Hoy me ha asaltado la idea (de nuevo): ¿por qué sigo aquí? No debería de estar aquí, porque no soy importante, y las personas no importantes, no deberían siquiera existir...
¿Por qué existo? ¿Tan mal lo hice como para merecerme el castigo? Me han dado a probar lo mejor, que es vivir, para después llenármelo todo de espinas que se clavan y son imposibles de sacar. Espinas que me desgarran por dentro, me hacen sangrar como nunca y me hacen sentir miserable. Intento sacarlas, de verdad que lo intento, pero no puedo... Cada día se me clavan más, más hondo, y diferentes unas de otras. Son ellos. Ellos me las clavan, con malicia o sin, pero las clavan... Y duele. Intento aguantar el dolor pero es imposible, porque sangro tanto que me voy a desmayar, voy a perder el sentido y voy a caer al abismo. Me romperé, como un muñeco de juguete maltratado, que cuando creces ya no le haces caso ni le quieres. Así me siento yo, así me he sentido yo, y así me seguiré sintiendo yo... Un estúpido juguete roto, del que quizá (y lo mejor) nos deberíamos deshacer.

Tus textos son preciosos, me encantan ;-) además me siento identificada con muchos de ellos, espero poder seguir leyendo :)
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